¿Cómo parar la sangría de las pérdidas del libro digital?

En los países anglosajones, la venta de ebooks supone hasta el 25% de las ventas totales de libros. En España, apenas es el 5%. Sin embargo, el 24% de los españoles, en encuestas de hábitos de consumo, reconoce que lee libros en formato digital. Algo no cuadra. ¿Cómo casan esas cifras que aparentemente se contradicen?

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Para el Gremio de Editores de Cataluña, la solución a esa diferencia está clara: según afirmó estos días su presidente, Patrici Tixis, en España en 2015 hubo 390 millones de descargas ilegales, que produjeron unas pérdidas al sector del libro de 200 millones de euros, casi el doble de lo facturado en libros digitales, 103 millones.

A cada vez más lectores les gusta leer en ebook. Lo que no está tan claro es que los libros digitales lleguen a todos los dispositivos de forma que sus autores y editoriales cobren su remuneración por el trabajo realizado, por su creación. Y el fenómeno de las descargas en libros va en ascenso, pues en 2014 el número de descargas fue de 334 millones.

Estas cifras son inadmisibles para el sector y para el Gremi de editores catalán, que se duele -con razón- de que un 19% de lectores se bajan libros en ebook sin pagar por ellos. Algunos, afirma Patrici Tixis, “ignoran que están descargándose un libro en una web pirata”, lo que hace que el problema tenga que ser abordado desde distintas perspectivas.

El procedimiento de denuncia de webs ‘piratas’ hoy es claramente ineficaz, de manera que el daño es irreparable: “De las 26 denuncias que hemos puesto en dos años, solo una ha acabado con la clausura de la web. En teoría se creó para sancionar de forma rápida pero a la práctica tardan un año y medio y es tan largo que lo que hacen las webs es cambiar de nombre y eso representa volver a empezar”, explica Patrici Tixis.

El nuevo equipo del Ministerio de Cultura se ha comprometido a poner más medios en la Sección Segunda de la Comisión encargada de velar por la propiedad intelectual. Pero no es suficiente. Los editores quieren promover otras medidas, como una alerta que avise al usuario de que está accediendo a contenido ilegal, cuando entre en páginas piratas, lo que requeriría la actuación de algún organismo oficial, como ocurre en Reino Unido, donde los operadores telefónicos y Scotland Yard tienen un acuerdo en este sentido.

El sector del libro quiere así buscar acuerdos similares con las operadoras de telecomunicaciones, para que estas participen de forma activa en resolver un problema que genera unas pérdidas económicas a un sector importante de la economía y a miles de autores y profesionales que participan de la vida de un libro.

“En España se han tomado muchas medidas para perseguir la pornografía infantil en la red y nosotros creemos que hace falta la misma intención para proteger la propiedad intelectual”, opina Tixis. El sector editorial aporta el 0,4% del PIB de España, tiene más de 200 filiales en Europa y América Latina y genera más de 30.000 puestos de trabajo directos e indirectos en nuestro país. “ Y de la misma manera que se hacen anuncios para alertar de la seguridad vial y el cumplimento de las normas de tráfico, se deberían hacer campañas de apoyo a la creación y el consumo legal de los contenidos culturales”.

Las soluciones no son fáciles pero pasan por una mayor implicación de los poderes públicos, una concienciación de los lectores y un esfuerzo colectivo de la sociedad.

 

Esta información fue extraída con fines didácticos del sitio:

http://www.blogcreacultura.com/como-parar-la-sangria-de-las-perdidas-del-libro-digital/

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